Autismo

Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) están definidos por la tríada de Wing, se caracterizan por la alteración de tres áreas de la conducta

  • Alteración de la interacción social recíproca (dificultades para relacionarse)
  • Alteración de la comunicación y del lenguaje
  • Patrones de conducta y actividades e intereses restringidos, repetitivos y estereotipados

Signos de alarma
Las preocupaciones más frecuentes y las dificultades que observan los padres de estos niños son:

  • Interacción social recíproca
  • Rechazo a la proximidad o contact o social
  • Ausencia de un contacto ocular apropiado
  • Ausencia de expresiones cálidas y placenteras junto con una mirada directa
  • Ausencia de interés o placer compartido
  • Ausencia de posturas o movimientos anticipatorios en respuesta a una interacción
  • Ausencia de respuesta a las señales contextuales
  • Ausencia de respuesta al nombre cuando se le llama
  • Ausencia de coordinación de la mirada con la expresión facial, los gestos y los sonidos

Gestos no convencionales

  • Uso de la mano de la persona como herramienta sin mirada directa o contacto ocular
  • Ausencia del gesto indicativo de señalar
  • Ausencia de acciones de mostrar

Sonidos y palabras no convencionales

  • Vocalizaciones atípicas
  • Encadenamiento silábicos inusuales
  • Prosodia inusual
  • Ecolalia inmediata
  • Uso repetitivo o idiosincrásico de palabras o frases
  • Ausencia de vocalizaciones comunicativas

Conductas repetitivas e intereses restrictivos

  • Movimientos repetitivos o posturas del cuerpo con brazos, manos o dedos
  • Movimientos repetitivos con objetos
  • Intereses sensoriales inusuales o exploración inusual de objetos
  • Interés o focalización excesiva hacia objetos particulares
  • Ausencia de juego con una variedad de juguetes y objetos

Regulación emocional

  • Miedo o angustia a determinados objetos
  • Angustia al retirar determinados objetos
  • Dificultad de calmarse cuando está angustiado
  • Cambios bruscos de estado emocional o conductual
  • Nivel elevado de alerta o respuesta ante estímulos o situaciones
  • Afecto plano o no reactivo a la interacción
  • Conductas desafiantes

Se dividen en 3 grupos

    • Autismo primario

Los síntomas aparecen desde el nacimiento, el orígen del trastorno es desconocido. Puede manifestarse en forma de un gran continuo de síntomas que pueden ir de menor a mayor gravedad. Por ejemplo: Síndrome de Asperger. Autismo infantil precoz ligero, moderado o grave

    • Autismo secundario

Los síntomas aparecen a consecuencia o van asociados a otra patología o síndrome de origen conocido. Un niño con desarrollo normal que sufre una agresión (infecciosa, traumática, tumoral), iniciando una regresión en su desarrollo y apareciendo la sintomatología autística. Por ejemplo: Demencia de Heller (síndrome desintegrativo de la infancia o sd. regresivo). Autismo secundario a una meningitis, etc…

    • Autismo criptogénico

El niño que tiene un desarrollo normal y sin conocer la causa, inicia una regresión apareciendo la conducta autista.

¿Qué son los trastornos generalizados del desarrollo?

El término de Trastornos Generalizados del Desarrollo (T.G.D. ó P.D.D: Pervasive Developmental Disorders) es ampliamente utilizado por profesionales para referirse a los niños con autismo y trastornos relacionados. Sin embargo existe un gran desacuerdo y confusión entre los profesionales acerca de la etiqueta TGD o PDD. Hasta que no se conozca mucho más sobre las causas del autismo, seguirá habiendo desacuerdos en cuanto a su diagnóstico e identificación, así como para su clasificación de forma adecuada.

Trastornos Generalizados del Desarrollo según las clasificaciones internacionales (ICD-10 y DSM-IV):

ICD-10 DSM IV
Autismo infantil Trastorno autista
Autismo atípico Trastorno generalizado del desarrollo no específico (TGD-NE / PDD-NOS)
Síndrome de Rett Trastorno de Rett
Otros trastornos desintegrativos de la infancia Trastorno desintegrativo infantil
Trastorno hiperquinético con retraso mental y movimientos estereotipados No corresponde categoría
Síndrome de Asperger Trastorno de Asperger
Otros trastornos generalizados del desarrollo Trastornos del desarrollo no específico (TGD-NE / PDD-NOS)
Trastorno generalizado del desarrollo, inespecífico Trastorno generalizado del desarrollo no específico (TGD-NE / PDD-NOS)

Prevalencia
La prevalencia de autismo es de aproximadamente 4/1.000 y afecta más a niños que a niñas, en una proporción de 3-4 niños: 1 niña.

Detección y diagnóstico

En las últimas dos décadas, ha cambiado mucho la forma de comprender el espectro autista, su etiología, su diagnóstico e intervención. Recientemente se han elaborado instrumentos con características psicométricas adecuadas para la detección y el diagnóstico temprano.En la actualidad no existe ningún marcador biológico o un test de laboratorio que nos pueda diagnosticar un niño con TEA. El diagnóstico del autismo se basa en los criterios clínicos diagnósticos internacionales y en la aplicación de instrumentos de pruebas estandarizadas que nos permiten la valoración sistemática y estructurada del niño (escalas, cuestionarios, entrevistas,…), teniendo en cuenta que éstas ayudan pero no sustituyen el diagnóstico de un clínico experto.

La detección de los niños con TEA se organiza en 2 niveles. En la vigilancia rutinaria del desarrollo de la población infantil, se identifican los niños con riesgo a sufrir cualquier tipo de trastorno del desarrollo.

Nivel 1

  • Fase I: vigilancia rutinaria del desarrollo (uso sistemático de escalas y cuestionarios del desarrollo: Inventarios de Desarrollo Battelle, Bayley
  • Fase II: detección específica (cuestionarios específicos de detección de TEA: cuestionarios para padres CHAT-M/E, PDDST-2)

Nivel 2

  • Fase III: Investigación más profunda de los niños anteriormente identificados como de riesgo en pruebas de detección específica de YEA. Dicho nivel incluye una valoración diagnóstica por un equipo especializado. Diagnóstico, planificación del tratamiento y orientación terapéutica y educativa

Fase – Propósito – Objetivos – Ámbito

  • Fase I
  • Identificación de los posibles casos
  • Detección de los signos de alerta
  • Atención Primária
  • Educación Infantil
  • Fase II
  • Evaluación global
  • Confirmar las sospechas: Diferenciar-Descartar
  • Equipos Especializados
  • Fase III
  • Diagnóstico Específico
  • Establecer el diagnóstico. Definir el subgrupo
  • Equipos especializados

El diagnóstico debe incluir

  • Anamnesis detallada (recogida de datos sobre los antecedentes, pruebas complementarias, exploraciones, etc…)
  • Pruebas específicas para el estudio de las dimensiones clave (calidad de la interacción social y comunicación recíprocas, patrones de conducta e intereses repetitivos)
  • Entrevista clínica como ADI-R, DISCO
  • Observación estructurada ADOS-G
  • Pruebas para valorar los Subgrupos diagnósticos dentro del TEA (Síndrome de Asperger, Autismo de Alto Funcionamiento)

Pruebas complementarias para

  • Valoración del perfil del desarrollo
  • Valoración de la Comunicación
  • Valoración Cognitiva
  • Valoración de los Trastornos de Conducta
  • Valoración del Contexto Familiar

Tratamiento

La planificación y la aplicación precoces de una intervención aportan grandes beneficios a los niños con TEA y a sus familias. Ello conlleva la posibilidad de realizar un abordaje temprano de las necesidades individuales del niño, en las diferentes áreas de desarrollo y potenciar, lo más pronto posible, aquellas habilidades que fomentan una mayor independencia en las actividades de la vida diaria.Un Programa de Intervención debe ser: Individualizado (en función de la variedad sintomatológica). Elaborado según las necesidades, habilidades y dificultades de cada niño.

Cualquier programa debe incluir

  • Un contenido curricular (objetivos de tratamiento organizado por áreas)
  • Un apoyo intensivo en el entorno de aprendizaje y estrategias para la generalización
  • Actividades rutinarias y altamente estructuradas, para favorecer la predicción y anticipación de las tareas
  • Un abordaje funcional de los trastornos de conducta
  • Continuidad del programa, desde los cursos preescolares a la transición de la escuela primaria infantil
  • Implicación familiar

Hay una gran variabilidad de modelos de intervención (Modelo Cognitivo-conductual, Modelo Conductual, Modelo Educativo, Modelo Evolutivo, Modelo Neurosensorial, Modelo Bioquímico, Modelo Psicodinámico, ….)No existe un modelo único y universal que tenga la eficacia óptima, y la mayoría de las veces, se aplica la combinación de varios de ellos en función de las características individuales del niño. Según las revisiones, publicaciones e investigaciones realizadas por el Instituto Carlos III de Madrid (entidad que reúne a los especialistas en TEA, en España), el modelo más efectivo es el modelo cognitivo-conductual.

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